1. Repasar en forma propositiva los contenidos de la primera etapa de la Schola Fratrum con todos los formadores y las fraternidades formativas. 2. En los capítulos de las fraternidades formativas retomar la Carta del Ministro general fr. Mauro Jöhri “Reavivemos la llama de nuestro carisma”, que se refiere a la formación. 3. Crear condiciones favorables para vivir los valores fundamentales de nuestra forma de vida, insertados en la realidad pluricultural, haciendo de la formación inicial una auténtica iniciación: fraternidad, minoridad, contemplación, renovación del carisma y cercanía a los pobres, ofreciendo a los formandos experiencias límite o minoríticas, como visitas a los hospitales, seropositivos, encarcelados, migrantes, niños de la calle, etc., así como también experiencias de desierto (eremitorio). 4. Utilizar una pedagogía humana, cristiana, franciscana e integral en el proceso de iniciación a nuestra vida. 5. Revisar los itinerarios de formación inicial en analogía con la formación cristiana en cada circunscripción 6. Revalorar en el proceso formativo los signos, oraciones, cantos, prácticas y fiestas de los santos de la familia franciscana que interpretan nuestro carisma, en armonía con el tiempo litúrgico. 7. Iniciar las etapas formativas en fechas significativas con ritos gestos y símbolos, especialmente aquellos franciscanos. 8. Elaborar en la etapa del postnoviciado una formación práctica, vivida en el día a día, iluminada por las Constituciones capuchinas y por las fuentes franciscanas, buscando no reducir el postnoviciado a los estudios académicos. 9. Ofrecer a los formandos una participación efectiva en la OFS y en la JUFRA en vista de la integración y de la práctica de la mística franciscana. 10. Repensar un pasaje de la formación inicial a la formación permanente, teniendo presente la formación especializada en armonía con nuestro carisma. 11. Ofrecer a los iniciadores (formadores) una formación mistagógica en la perspectiva de una auténtica re-iniciación a la mística franciscano-capuchina. 12. Estar particularmente atentos al momento de la constitución de las fraternidades formativas, dada su importancia en la formación inicial ( Carta del Ministro general: “Reavivemos la llama de nuestro carisma”, n. 25 ). 13. Junto a la CCB, ver la posibilidad de la elaboración de un subsidio orientativo con contenidos y bibliografía fundamental para usar en cada etapa formativa, en vista de una acción mayormente unificadora. |